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Desconfianza en la pareja

Desconfianza en la pareja
Por naturaleza soy una persona bastante confiada. En circunstancias normales, tiendo a dar confianza a los demás esperando que me correspondan. Si la otra persona demuestra que no es digna de confianza, entonces reduzco el nivel de confianza que le doy. En las relaciones en las que he experimentado la desconfianza, he comprobado que no suele estar causada por una ruptura significativa de la confianza (aunque esas son las que captan nuestra atención inmediata), sino más bien por varios casos menores a lo largo del tiempo. Una promesa incumplida aquí, un plazo no cumplido allá, y un patrón de comportamiento poco fiable, poco ético, incompetente o indiferente se convierte en la tendencia. La desconfianza no se produce de la noche a la mañana. Se desarrolla progresivamente a través de etapas, y si podemos reconocer estas etapas cuando estamos en ellas, tenemos la oportunidad de abordar la situación antes de que la desconfianza eche raíces.

Desconfianza en la pareja

  • Duda – La primera etapa de la desconfianza comienza con la duda. Empiezas a experimentar una ligera incertidumbre sobre la fiabilidad de alguien que te hace detenerte un poco. Puede ser esa duda persistente en el fondo de tu mente que parece que no puedes descartar, o algo simplemente no se siente bien acerca de la situación a pesar de que no puedes poner el dedo en la llaga exactamente.
  • Sospecha – La duda, si no se resuelve, se convierte en sospecha con el tiempo. La sospecha es una creencia sin pruebas. Has empezado a ver un patrón de comportamiento que puede indicar una falta de confianza, pero no tienes suficientes pruebas para llegar a una conclusión firme. Tu radar de confianza te está diciendo que algo va mal.
  • Ansiedad – La tercera etapa de la desconfianza es la ansiedad, un sentimiento de aprensión o inquietud que a menudo se manifiesta físicamente. Cuando tratas con alguien en quien no confías del todo, puedes experimentar nerviosismo, aceleración de los latidos del corazón, ira, un nudo en el estómago o incluso asco.
  • Miedo – En este punto de la relación, la desconfianza ha aumentado hasta el punto de que tienes miedo de mostrarte vulnerable. Has experimentado repetidas violaciones de la confianza y has llegado a desconfiar de otra persona hasta el punto de temer por tu bienestar emocional.
  • Autoprotección – Como resultado del miedo que has experimentado, pasas a un estado de autoprotección. Levantas muros en tu relación para evitar que la otra persona se acerque a ti. Este acto de autopreservación reduce tu vulnerabilidad, pero también consolida el estado de desconfianza en la relación.
  • La confianza es la cuerda que mantiene unidas a dos personas en la relación, y cuando se corta, se produce la desconexión. Cuando ya no puedes ser vulnerable con la otra persona, empiezas a experimentar cosas diferentes en tu relación.
  • Retirada – En lugar de actuar con despreocupación, lo que es normal en una relación de confianza, te vuelves más reservado a la hora de compartir información personal. Dejas de asumir riesgos en la relación porque se ha eliminado la red de seguridad. Es común la soledad o el sentirse muerto o congelado por dentro.
  • Movimiento a la tarea – Para compensar la falta de confianza en la relación, es posible que te dediques en exceso a las tareas relacionadas con los pasatiempos, el trabajo, la escuela, la iglesia u otras actividades. Te mantienes activo en otras partes de tu vida porque te resulta más fácil “hacer” que “conectar”. Cierras la parte personal de tu relación con la otra persona.
  • Relaciones desequilibradas de “dador” – Es común que una persona sea el “dador” en todas las relaciones y evite “recibir”. Ser el dador te permite permanecer a salvo de ser vulnerable con otra persona. Escucharás, ayudarás y guiarás a los demás, pero te abstendrás de dejar que los demás te ayuden. Ser el dador también se manifiesta en las relaciones codependientes.
  • Malos hábitos – Los problemas de confianza pueden llevar a menudo a patrones de comportamiento problemáticos en tu vida. Es fácil suprimir nuestros sentimientos emocionales comiendo en exceso, bebiendo demasiado o con otros comportamientos adictivos.
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