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Síndrome del nido vacío

Síndrome del nido vacío
Si te despiertas con unas ganas irrefrenables de fregar el suelo, ordenar la cómoda de tu bebé llena de bodies y volver a hacer la maleta del hospital por octava vez, es posible que el dulce fenómeno maternal conocido como “nesting” haya llegado a ti.

Síndrome del nido vacío

Este instinto natural se conoce como un intenso impulso para nutrir y preparar el entorno del bebé. Esto se puede canalizar en

  • limpiar
  • organizar
  • desarrollar planes de parto
  • limitar las reuniones sociales

Incluso puede adoptar la forma de proteger su hogar antes de la llegada de su pequeño paquete.

Pero, ¿el anidamiento se debe a la naturaleza o a la crianza? ¿Y podría ser una “señal” de que el bebé está a punto de llegar, como le habrá dicho su abuela?

Si sientes que estás volando hacia la zona de anidación, anímate, mamá: es normal. Veamos por qué puede ocurrir, qué puede significar y cómo superarlo de forma saludable.

¿Qué provoca este instinto?

Tal vez seas una organizadora empedernida que está un poco más obsesionada con poner todos los patitos de goma en fila. O tal vez tu habitual personalidad de tipo B ha sido secuestrada por un alter (pr)ego hiperfocalizado. Sea lo que sea, es probable que haya una razón para que estés conectada de esta manera, mamá pájaro.

De hecho, algunos investigadores han sugerido que la anidación se debe a un comportamiento humano adaptativo, en cierto modo programado, para preparar y proteger a un bebé no nacido, que proviene de nuestras raíces evolutivas. En el fondo, la anidación consiste en tomar el control del entorno (y del bebé).

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Aunque se desconoce la “causa” del anidamiento, a menudo se asocia con los cambios hormonales que se producen durante el embarazo. Por otra parte, los comportamientos de anidación podrían ser mecanismos de afrontamiento de la ansiedad y el estrés generales o relacionados con el embarazo.

¿Cuándo se produce normalmente el instinto de anidación?

Los resultados de un análisis de 2013 de dos estudios -uno de los cuales era un estudio longitudinal en mujeres embarazadas hasta el posparto y el otro una encuesta en línea que comparaba las respuestas de mujeres embarazadas y no embarazadas- revelaron que los comportamientos de anidamiento de las mujeres alcanzaban su punto máximo en el tercer trimestre.

El estudio identificó los comportamientos de anidamiento como aquellos que implican preparar el espacio y ser más selectivos con las interacciones sociales y el entorno.

Curiosamente, la hormona del embarazo, el estrógeno, cuyos niveles alcanzan su máximo en el tercer trimestre, podría ser un factor en esta preparación materna para el bebé. ¿Ese repentino aumento de la resistencia que te permite espolvorear de sol a sol? Podría atribuirse a la capacidad de los estrógenos de aumentar tu actividad física y tus niveles de energía.

Aunque el momento más común para anidar es las últimas semanas antes del parto, puedes experimentarlo en cualquier momento del embarazo o del posparto, o no experimentarlo en absoluto. Incluso las personas que no están embarazadas pueden experimentar la anidación.

Características de la anidación

Hay varios comportamientos que pueden indicar que las futuras mamás están anidando, como por ejemplo

  • Limpieza
    Es posible que nunca hayas mirado esa mancha en el suelo como lo estás haciendo ahora: esa mancha está persiguiendo tus sueños como un potencial vector de fatalidad. En serio, es muy común que las mujeres embarazadas se centren en la limpieza de su entorno, sabiendo que el sistema inmunitario del bebé es frágil y más susceptible a las enfermedades. Quitar el polvo, pasar la fregona, lavar la ropa y fregar hasta que todo esté impecable son rasgos comunes de la fase de anidación.
  • Abastecimiento
    Preparar todo y cualquier cosa que puedas necesitar inmediatamente después de la llegada del bebé es una forma de anidar. Si estás despierta a medianoche llenando tu cesta de la compra online con discos de lactancia, crema para pañales y suministros para el hogar que te cubrirán desde el nacimiento hasta los 3 meses, es una señal de que tus miras están puestas en abastecerte de lo esencial (y quizá de algunos extras).
  • Organizando
    Has almacenado, lavado y limpiado, y ahora hay una pila de regalos de baby shower en medio de la habitación del bebé. Es una imagen que te alegra y te inquieta a la vez. El intenso deseo de tenerlo todo organizado y de fácil acceso es una característica frecuente de la anidación. Esto puede incluir desde la preparación de la habitación del bebé hasta la ordenación de todos los espacios, desde la despensa hasta el armario.
  • Empaquetar
    Prepararse para el bebé y la maternidad significa hacer un montón de maletas, así que no es de extrañar que el nesting suponga un buen calentamiento. Empaquetar (y volver a empaquetar) la bolsa del hospital, la bolsa de los pañales, el carrito de los pañales, etc., puede ser una señal reveladora de que te estás preparando para gobernar la casa.
  • Planificar
    El anidamiento no se refiere sólo a tu entorno inmediato, sino también a la planificación de cómo te gustaría que el bebé llegara al mundo y de todo lo que podría necesitar después del parto. Esto significa que tu mente puede estar consumida por todo, desde los planes de parto hasta las clases de lactancia o la selección de un pediatra.
  • Protegiendo
    Proteger a tu pequeño está en el centro de todo lo que haces. Por eso es normal que estés muy atenta a la hora de poner tu casa a prueba de bebés, limitar las visitas, exagerar un poco con el desinfectante de manos y ser más selectiva con los compromisos sociales.
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